12/7/18

Dejé caminos ciegos...


Dejé caminos ciegos, fui derribando los muros, derritiendo el cristal de los desiertos. Luché contra la espesura, guiada siempre por el hilo que a veces se sumergía.

Hoy mis pasos son más libres, aunque a veces los atrapan enredaderas de plástico. Y sigo mirando el sol, las manos de la ninfa, y a veces duermo y se pierde entre las nubes.

Y anhelo pupilas, ventanas; y se acercan mis labios a edenes; y suspira Febo y se esconde, a veces huye, a veces se sienta a esperar. Y miro sus pies y su pecho, que suenan también enredados en látigos de humo.

Y huele a brillo que no alcanzo, y regreso al prado sin amapolas, al lago sin corrientes profundas, al lecho donde se duerme sin soñar.


1/7/18

1-VII-2018


...se hace camino al andar.

Reposa el agua
que no tocan mis manos;
anhelando ondas,
sangrando ausencia de espuma.

Mata la mente jardines
cuidados, incendia jazmines
de plástico, a ver si de las cenizas
nace el verde caos.

Y no paran los pasos,
huyendo de pozos grises,
cosiendo siempre alas,
persiguiendo pájaros

con las manos abiertas,
dejando que respiren
las cicatrices;
quebrando cadenas.

17/6/18

Amapolas


Hay días en que la primavera brota de repente, como si el Universo entero decidiera contraerse en un solo punto y estallar al instante. Son esos días en que vienes y bañas mis calles con tu sonrisa y yo me quedo como una abeja ante un jardín primigenio, como el astrónomo en la cima más alta y silenciosa, que se deja subyugar  por la exhibición del cielo. Y mis manos tiemblan al oír el velero de tu boca, y lucho por que no veas los cientos de amapolas que me salen por los poros. Pero no puedo evitar que se me caigan vestidos y aderezos, y quedarme descalza y que cobren vida mis cabellos, que intentan adornar el suelo que pisa tu triste figura.